

No es el caso de esta emotiva, hermosa, sensible y poética nueva obra del talentoso y poliédrico artista Julian Schnabel, quien vuelve a transitar complejos paisajes emocionales en su adhesión incondicional a las más marginales víctimas del funesto destino. Con LA ESCAFANDRA Y LA MARIPOSA, centra su mirada inquieta en un personaje apasionante, Jean-Dominique Bauby, afamado redactor jefe de la revista Elle que, a sus 43 años, queda paralizado a causa de una embolia. Absolutamente incapaz de comer, hablar o respirar sin asistencia, su experiencia da lugar a uno de las propuestas más sutiles, arriesgadas y exultantes del último año. Schnabel nos ha regalado uno de esas odas al poder vivificador de los sucesos más traumáticos, justamente por lograr encontrar en la adversidad algún motivo par

Tan humanista y edificante punto de partida evita sin embargo el camino fácil de lo lacrimógeno, sortea los excesos de un discurso simplista y paternalista, expone el asunto con delicadeza y sobriedad, sin hacer apologías del sufrimiento ni condescender ante la frágil figura de Bauby. Por ello, adivino que no era un proyecto sencillo de materializar, y supongo que el artista Schnabel escogió la senda más creativa, la deslumbrante fusión del documental narrativo con la sugestiva belleza de los sueños y la visión subjetiva. El resultado, en mi opinión, es una de las más poderosas y enriquecedoras historias estrenadas, en todos los niveles. Con un trabajo de fotografía magistral del habitual de Spielberg Janusz Kaminski, el autor plantea la odisea de su personaje desde su misma interioridad, explota estéticamente el punto de vista del protagonista, por lo que gran parte del tiempo vemos lo que su ojo ve. Enfermeras, familiares y amigos pasan por delante de Bauby, quien no puede emitir los sonido

La carga metafórica recorre la película desde el título mismo y la llena de profundidad y alegórico entusiasmo. La condición de Bauby se equipara a la de un convicto, pero esta vez es el propio cuerpo el recinto asfixiante, son sus limitados márgenes físicos los que no pueden salvarse, la escafandra le aprisiona y le impide volar, dar rienda suelta a su instinto de proyección hacia una realidad mejor. El alcance significativo del párpado izquierdo, único elemento de su cuerpo que aún tiene vida, reviste de nobleza y dignidad su espíritu heroico, casi épico. Es ese párpado la mariposa que le dirige en su nuevo y artístico camino hacia una felicidad posible; con la ayuda de su aleteo insaciable -codificado gracias al apoyo y la paciencia infinita de las en

Nada es gratuito en este regalo de película. Todo el metraje se expone con rigor y ausencia de moralinas. No veo por ningún sitio una absurda actitud piadosa hacia el personaje, su hazaña posee una grandeza propia, rebosa luminosidad, no se disfraza con artimañas narrativas para ensalzarlo. Se ve parte del pasado de Bauby a través de flashbacks, sirven estas escenas para desconectar del presente y darle una vida anterior a un ser humano que ahora la busca postrado en su silla de ruedas. Supongo que se ha ocultado el lado más oscuro y excesivo de la agitada vida del verdadero Bauby, pero no me hace falta pa

Me quedo con una escena, de una hondura emocional aplastante, quizá la más estremecedora de LA ESCAFANDRA Y LA MARIPOSA: la conversación telefónica con su padre -el carismático
